miércoles, 14 de enero de 2009

Los Puntos

El beso empezó del modo habitual, Edward procuraba tener el mismo cuidado de siempre y mi corazón reaccionaba de forma tan desaforada como de costumbre. Entonces, algo pareció cambiar. De pronto, sus labios se volvieron más insistentes y su mano libre se enredó en mi pelo aferrando mi cabeza firmemente contra la suya. Agarré su pelo con mis manos; estaba cruzando los límites impuestos por su cautela, sin duda, pero esta vez no me detuvo. Sentí su frío cuerpo a través de la fina colcha, y me apreté con deseo contra el.
Cuando se apartó, me empujó hacia atrás con manos amables, pero firmes. Algo intentaba asomar en los límites de mi memoria, pero se me escapaba... En ese momento me notaba aliviada. Más bien me parecía como si estuviera a punto de suceder algo aún peor. Era una premonición tonta, ya que, ¿qué podía ser peor?
Estaba medio dormida, más bien casi del todo, cuando me dí cuenta de qué era de lo que me había recordado su beso: La pasada primavera, cuando tuvo que dejarme para intentar apartar a James de mi pista, Edward me habia besado como despedida, sin saber cuándo o si nos veríamos de nuevo. Este beso había tenido el mismo sabor doloroso por alguna razón que no acertaba a imaginar. Me sumí en una inconsciencia inquieta, como si ya tuviera una pesadilla.

No hay comentarios: