sábado, 21 de junio de 2008

Indiferencia.

El transcurrir de los días, ese camino hacia lo desconocido que en muchas ocasiones perturba los pensamientos más inocentes en las noches de eterna soledad. La rutina de pensar siempre en las consecuencias futuras acerca de los hechos y situaciones que todavía restan por vivir. Las reacciones, imaginaciones y sucesos volátiles en nuestra mente creadora de sueños sin realidad. Todo ello vástago de los rasgos característicos del ser humano: lógica, premeditación y ensoñación.

Pero ya estoy cansada de crear pensamientos en cosas que tal vez nunca ocurrirán o no lo harán del modo que espero. Simplemente me rodearé de un aire de indiferencia ante lo desconocido y me dedicaré por completo al presente, abarcando solamente lo que deseo hacer, ignorando sobre lo que sucederá. La palabra indiferencia suele asociarse a un estado negativo y ser mal vista, pero a esta altura del partido, todo me da igual.

viernes, 20 de junio de 2008

Dia de la Bandera

La bandera argentina fue creada por Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812, durante la gesta por la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata; Belgrano tomó los colores de la escarapela que ya estaba en uso. La primera vez que la bandera se izó en Buenos Aires fue el 23 de agosto de 1812, en la torre de la iglesia de San Nicolás de Bari, donde hoy se encuentra el Obelisco. La Asamblea de 1813 promovió en secreto su uso, pero no produjo normas escritas al respecto. El Gobierno no deseaba insistir en ese momento con símbolos independentistas. Tras la declaración de independencia el 9 de julio de 1816, la bandera azul celeste y blanca fue adoptada como símbolo por el Congreso el 20 de julio de 1816; el Congreso le agregó el sol el 25 de febrero de 1818. El 8 de junio de 1938, con aprobación del Congreso, el entonces Presidente de la Nación, Roberto M. Ortiz, promulgó la ley 12361. Esta dispone que el 20 de junio es el Día de la Bandera y lo declara feriado nacional, como homenaje a Manuel Belgrano (fallecido el 20 de junio de 1820).

lunes, 16 de junio de 2008

Un día como hoy..

En la mañana del 16 de junio de 1955, efectivos de la marina de guerra y “comandos civiles” intentan sin éxito copar la Casa Rosada y tomar prisionero al presidente Juan Perón. El mandatario busca refugio en el edificio del ministerio de Guerra y se dispone a sofocar la rebelión. A mediodía, aviones la Armada bombardean y ametrallan la sede del gobierno y la Plaza de Mayo. Una de las primeras bombas estalla en el techo de la Casa Rosada. Otra, le pega a un trolebús lleno de pasajeros y mueren todos. Los aviadores subversivos lanza nueve toneladas y media de explosivos.


Hay 350 muertos y 2 mil heridos. Setenta y nueve personas quedan lisiadas en forma permanente. Los agresores huyen hacia Uruguay, donde solicitan asilo político.

Al día siguiente, el diario Clarín -que no se caracteriza por sus simpatías peronistas- escribe: “Las palabras no alcanzan a traducir en su exacta medida el dolor y la indignación que ha provocado en el ánimo del pueblo la criminal agresión perpetrada por los aviadores sediciosos”.
Fue la segunda vez en toda la historia argentina que la ciudad de Buenos Aires era bombardeada. La primera ocurrió durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807. En esta ocasión, a mediados del siglo veinte, no existía un estado de guerra, quienes atacaron por sorpresa vestían uniformes militares argentinos y las víctimas fueron civiles desarmados, también argentinos.

El ataque a traición de los aviadores navales produce un terrible impacto en la población. Durante meses no se habla de otra cosa en los hogares de todo el país.

sábado, 14 de junio de 2008

Feliz Día papá

El problema, básicamente, es que la respuesta viene desde Norteamérica. En el año 1966 el presidente de los EE.UU. Lyndon Johnson firmó una proclama declarando el tercer domingo de Junio como día del padre de los norteamericanos, en homenaje a John Bruce Dodd, considerado padre ejemplar por haber cuidado a sus nueve hijos. No es que tenga algo contra los estadounidenses y mucho menos contra el bueno de Dodd, pero para Juan Carlos Luján sería mejor que el Día del padre, en la Argentina, tenga que ver con algo argentino. Y así de clarito lo dice en su sitio web.

Nobleza obliga, Juan Carlos le atribuye su moción a la Profesora Lucía Zuloaga de García Sada, que en el año 1953 había presentado ante la Dirección General de Escuelas de Mendoza un documento con el fin de declarar el 24 de Agosto como "Día del Padre" en homenaje al nacimiento de la única hija del General San Martín, Merceditas. Su propuesta fue aceptada después tres arduos años de trámites pero luego, como suele pasar en la Argentina, se olvidaron de incluir la nueva norma en el Calendario Escolar y el 24 de agosto cayó en el olvido. Ahora Juan Carlos Luján, junto a otras organizaciones, propone recuperar esta fecha y así darle al Día del Padre una identidad y un sentido más nacional.

El General San Martín se encontraba en plena formación del Ejército de los Andes cuando nació Merceditas. Luego de fallecer su mujer decidió dedicarse a la educación de su hija. Viajaron juntos a Europa, adonde redactó "las máximas

viernes, 13 de junio de 2008

Sindrome de Wall Street

La suma de medidas que tratan de evitar lo peor equivalen a lo peor.

Si uno se siente abandonado y está poniendo su mejor cara de ópera y ve que el otro también se aleja herido (mientras ensaya unas expresiones que vio en una película japonesa) es muy frustrante, porque no hay nada peor que sentirse víctima de alguien que en vez de sentir que fue injusto con nosotros siente que es nuestra víctima. Eso es fatal, terrible (recuerden que para una víctima no hay nada peor que otra víctima), porque una buena víctima necesita un mínimo de audiencia, de compasión ajena. Nadie es víctima para sí solito. Nadie es víctima sin un miligramo de público aunque más no sea. No sé… un chofer, el panadero, alguien a quien despeinar con un suspiro, alguien a quien brindarle una cara compungida de las buenas. Pero víctima así al pedo, para nadie, no, es una locura.

Pero no nos distraigamos, volvamos a la ansiedad en el amor o, caso contrario, en el matrimonio. En el amor hay que tener la cabeza fría (por decir una parte del cuerpo). No tan fría que el otro sienta que salió a comer con Walt Disney, pero sí un poco fría. Pero eso no es fácil. Vamos a un ejemplo. Conocés a alguien y, si más o menos calculás que puede llegar a gustarte, le decís: Hola me llamo Luciana ¿Me darías tu teléfono por las dudas? ¿O bien es conveniente esperar el fin de la reunión? Una vez que te dio su teléfono, ¿le hablás enseguida o por lo menos esperás que llegue a su casa?

Yo soy de los del primer grupo, no me aguanto. Mi capacidad de autocontrol es nula, un coche cayéndose a un precipicio tiene más domino de sí mismo que yo. Hay gente que tiene una sangre fría impresionante, como Clint Eatswood, esperan que pasen un par de días y luego hablan, tranquilas sin andar revelando tanto el juego, en cambio yo juego con las cartas dadas vueltas: el contrario las ve y yo no. De pura ansiosa soy capaz de llamarlo antes de que ella alcance a salir de la fiesta.